32 años después y el gobierno no aprende, no puede con la contingencia. Por: Luis Castillo

 

Hace 32 años México vivió uno de sus capítulos mas lamentables, al perder por un sismo de 8.1 grados Richter, la vida de cerca de 40,000 personas en el país, la Ciudad de México se vio mayormente afectada por la geología de su suelo lacustre arcilloso, el cual amplifica los movimientos telúricos por su naturaleza mecánica.

Ese 19 de septiembre la sociedad defeña vio como la corrupción alcanzaba su máximo esplendor al no dar una respuesta pronta y eficaz a la gran tragedia acontecida, el gobierno callo durante 36 horas la tragedia, tanto el gobierno federal como su dependiente en ese entonces el Departamento del Distrito Federal, solo minimizaron los daños y ocultaron cifras tanto de fallecidos como de daños reales.

La sociedad civil en ese entonces dormida por la dictadura perfecta despertó y tomo el control de las labores de rescate y de apoyo a la población la cual no daba crédito a lo sucedido, se formaron brigadas ciudadanas de rescate, los “topos” surgieron y se convirtieron en la imagen de un México amigo dispuesto a ayudar a la población en caso de desastre.

La soberbia del gobierno fue tal que el presidente señaló a la prensa lo siguiente: “México tiene los suficientes recursos y unidos pueblo y gobierno, saldremos adelante. Agradecemos las buenas intenciones, pero somos autosuficientes”, Miguel de la Madrid

Esta actitud soberbia fue se volvió política de estado al punto que el embajador de México  en los Estados Unidos  señalo: "solitos vamos a salir, México es más grande que sus problemas".

Esas actitudes fueron el punto de quiebre entre sociedad y gobierno, que a partir de ese entonces se fueron ampliando y permitieron que el Distrito Federal empezara a gozar de “autonomía” y hoy convertirse en otro estado de la federación.

Pero no solo eso se logro ese día, se crearon las instancias de Protección Civil las cuales han debido preparar a la población para este tipo de catástrofes.

Pero que sucede hoy a 32 años de que la naturaleza nos revela por coincidencia que la placa de cocos sigue deslizándose por debajo de la placa norteamericana, que aun el gobierno federal no tiene la capacidad operativa para poder auxiliar oportunamente a la población en caso de desastre natural.

 Tal es el caso del terremoto de 8.1 grados Richter acontecido el pasado 7 de septiembre en las costas del sureste mexicano, el cual dejo destrozos cuantiosos en las costas del istmo de Tehuantepec, donde la ayuda llega a cuenta gotas por parte del gobierno y la sociedad civil a pesar de la distancia apoya y se compromete.

Nuevamente la Ciudad de México vivió un sismo un 19 de septiembre de 7.1 grados Richter el cual demuestra la calidez de la sociedad y su fortaleza ante este tipo de embates y muestra como el pueblo puede salir adelante a pesar de los personalismos de los presidenciables. No puede ser que una desgracia sea pasarela.

El gobierno tiende a acaparar la atención minimizando el apoyo civil y hasta el de otras naciones tal es el caso de una delegación de socorristas de Suiza, para horas después reivindicar su decisión, nuevamente la soberbia gubernamental de hace 32 años se hace presente con los mismos errores, solo que con copete.

A propósito de la participación de la juventud en horas de angustia este texto de Emilio Viale “El Jueves Negro” publicado el 20 de septiembre de 1985 en el diario El Universal sigue vigente: “¿Quién convoco a tanto muchacho, de dónde salió tanto voluntario, cómo fue  que la sangre sobró en los hospitales, quién organizo las brigadas que dirigieron el tránsito de vehículos y de peatones por toda la zona afectada?. No hubo ninguna convocatoria, no se hizo ningún llamado y todos acudieron”.