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PUEBLA DE MIS TEMORES



*La pobreza y abandono les ha robado sus sueños, si es que alguna vez los tuvieron.
*Desde el vientre de su madre, comenzó el martirio para algunos niños en situación de pobreza.
La austeridad de la que tanto se habla actualmente, la viven niños de la calle desde que estaban en el vientre de su madre. La carencia de una adecuada y sana alimentación desde que un hijo es concebido y bajo que circunstancia una mujer queda embarazada, marcará el futuro de los niños y niñas en situación de extrema pobreza.
Por todas partes niños y niñas entre 7 y 14 años de edad caminan entre el gentío que de manera apresurada se dirige todos los días a sus centros de trabajo, turistas nacionales y extranjeros observan asombrados la arquitectura y la belleza de los templos, mientras tanto caritas tristes, sucias, con ojitos llorosos y opacos señal de desesperanza y hambre, extienden sus manitas a los transeúntes, quienes ocupados y distraídos, voltean la mirada hacia los aparadores, hoy indiferentes al dolor humano.
Cientos de niños y niñas en el estado de Puebla, trabajan limpiando parabrisas, haciendo malabares en los cruceros, vendiendo chicles o pidiendo dinero a las afueras de las iglesias, restaurantes o tiendas departamentales. Por desgracia no existe una sola ley que proteja o garantice sus derechos.
De acuerdo a datos del INEGI el 22.5 % de los niños y niñas del estado de Puebla, con edades de entre 6 y 14 años de edad trabaja al menos la cuarta parte de ellos lo hace 35 horas a la semana. El 78.5% de las y los menores de 14 años no recibe atención médica. Entre la población indígena de Puebla que es el 8.5% del total nacional el 35.9 por ciento de las y los menores de 18 años sufre de desnutrición y el 17 por ciento de los y las menores de 14 años no asiste a la escuela.
Jóvenes de entre 15 y 17 años de edad deambulan por el boulevard 5 de mayo, boulevard norte, CAPU, el mercado Hidalgo, Venustiano Carranza, la Acocota. Absortos en sus pensamientos y perdidos bajo el influjo del alcohol y la drogadicción se acercan a la ciudadanía a pedir ayuda, quienes por miedo a ser asaltados rehúyen inmediatamente el proporcionar cualquier apoyo.
Los portales del centro histórico de la ciudad de Puebla, es uno de los lugares más visitados por el turismo, quienes sentados en las mesas de cada uno de los restaurantes pueden percibir la cercanía de niños y niñas pidiendo un pan o una moneda, la pobreza es cada vez más latente. Mujeres indígenas sentadas en las calles del centro con 2 o 3 hijos sin zapatos, piden con un bote de lata “lo que sea su voluntad”.
En el mundo existen cien millones de niños que viven en la calle, según UNICEF. 40 de esos cien millones viven en Latinoamérica entre 25 y 30 en Asia y 10 millones en África. En algunas metrópolis de América Latina hay más de 100,000 niños que viven en las calles, según el Programa de las Naciones para el Desarrollo.
Es imperioso que las autoridades del estado de Puebla, trabajen de manera conjunta con el fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para proteger a estos pequeños, cuya mayoría son explotados laboralmente por personas que los mantienen vigilados, que no son sus padres, sino tratantes de personas.
La historia de cada niño que nos encontramos en la calles pidiendo una moneda o un pan, puede ser tan escalofriante, que ni siquiera alcanzamos a imaginar el dolor que vive a diario. El robo de infantes y con ello la explotación infantil, la pornografía, el tráfico de órganos y la prostitución, ha cobrado una fuerza impresionante que tiene aterrados a todos en el mundo y la paz cada vez más se desvanece de las manos de quienes habitamos la ciudad de Puebla.

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