DISCRIMINACION Y RACISMO, DENUNCIAN COMERCIENTES EN SAN PEDRO CHOLULA

Inspectores y policías ejecutan órdenes del ayuntamiento para quitarles su mercancía, mientras con volantes piden al público que no compren en la calle.

 

 

   Los comerciantes y verdaderos artesanos, denunciaron que sigue el hostigamiento de los inspectores y policías de San Pedro Cholula y que luego de haberlos retirado de la rampa del cerrito de Los Remedios, el presidente municipal José Juan Espinosa ha emprendido una verdadera cacería para no permitir que sigan en las calles, mediante una campaña de exigencia de firmas a los empresarios establecidos y volanteo donde pide que el público en general no compre en la calle, cuartándoles su derecho al empleo y sustento de sus familias.

    Reunidos a unos metros de la zona arqueológica, los comerciantes ambulantes, como se les conoce comúnmente,  denunciaron que  tanto hombres como  mujeres han sido violentados cuando caminan vendiendo sus productos en las calles y que policías son utilizados por la titular de Aplicación de Reglamentos del ayuntamiento, para  levantarlos con todo y mercancía y  no regresarles tampoco sus instrumentos de trabajo, como le sucedió a un  joven, al que le quitaron su carretilla donde transportaba su mercancía.

   Así a una de las mujeres que  tejen bolsas y sombreros y vende desde hace más de 10 años en Cholula, le otorgó el ayuntamiento un lugar  alejado donde no vende, lo que la obliga a salir a las calles a ofrecer su mercancía, pero  los inspectores  le han advertido que le quitarán el lugar  y tampoco podrá vender en las calles.

      Y así, varios de estos comerciantes lanzan un  grito de ayuda para que alguna autoridad los apoye y  puedan seguir vendiendo en las calles, pues sienten que el ayuntamiento de José Juan Espinosa los ha utilizado cuando necesitó de ellos  en  tiempo de campaña política, pues algunos de ellos  realizaron trabajos hace dos años, cuando  José Juan puso a Arriaga como candidato y perdió, culpándolos de la derrota.  Eso mismo hizo con los del mercado, de los  tianguis  y comercio informal, denunciaron.

        Finalmente todos ellos exigieron que el ayuntamiento les devuelva sus pertenencias y que deje de perseguirlos, pues  no sólo es el hecho de que vendan su mercancía, sino que hay discriminación  por ser indígenas y su vestimenta sea humilde y sencilla, pues que recuerde el alcalde que ya no estamos en tiempos de la revolución, cuando el hacendado  podía pisotear a los pobres  y los maltrataba cuando se cruzaban en su paso.